miércoles, 26 de abril de 2017

La mujer que le ganó al prejuicio

Y le ganó por goleada...
Brenda, compañera de la carrera de Comunicación Social, se acerca con ímpetu y personalidad avasallante, demuestra que en sus respuestas carga una historia rica, interesante para conocer. Su infancia, sus sueños desde chica hasta el día de hoy, cómo fue ese “paso a paso” hasta llegar al lugar donde está. Su recorrido, tan dinámico como sorprendente, pasó de un extremo al otro, pero con la frente en alto, el orgullo a flor de piel y la mira puesta siempre en su futuro. Brenda, una soñadora que se define a ella misma como “caradura”, le hace honor a su carisma y se presenta de la siguiente manera. Pasen y vean.

¿En qué año naciste y dónde?

Nací en 1991, en el barrio de Saavedra, Capital Federal.

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia?

Escribir mucho, leer mucho y hacer mucho deporte.
Escribía historias de chicos y chicas o dramas familiares. Me gustaba leer Harry Potter, lo primero que me gustó y después de todo un poco. Hasta que, más de grande, lo que iba a ser mi profesión, de periodismo.

Cuando eras niño/a, ¿Con qué soñabas ser de grande?

Increíblemente nada referido a esos recuerdos de la infancia. Tenia dos ramas claras: Biología marina y medicina forense. Nada que ver (risas) Viví muchos años en Mar del Plata y me encanta lo que tenga que ver con el mar y los peces. Y medicina forense, porque en mi familia son todos médicos, segundo porque tengo el honor de tener el apellido de mi abuelo (Steinberg) y de chica me importó la resolución de los crímenes. Quería entender porque a la gente le había pasado eso. Después me gustó el morbo, tenía mucha intriga. Me grabé el programa “Forenses: Cuerpos que hablan” arriba de un casette donde festejaba un cumpleaños de chiquita.
No leía sobre esos temas, porque no me dejaban por la edad. Pero ya me gustaba. Forense lo empecé a ver a los 10 años.

Estudias Comunicación Social: ¿Qué se necesita para ser una buena comunicador/a social?

Uno tiene que tener el arte del oficio. El que quiere ser buen periodista, le sale solo, le nace el contarle al otro un hecho. Por otro lado, uno tiene que tener cultura. Tiene que informarse, todo el tiempo tiene que estar creciendo, profesionalizándose cada vez más.

Hoy en día, ¿Cuál es tu mayor sueño?

No podría elegir uno: Tengo dos, uno más abocado a lo profesional práctico que sería conducir un programa de radio en horario prime time, que se escuche mucho. El otro, tal vez no tangible, sería lograr un posgrado en Comunicación Social en otro país, como España o EE.UU y luego dedicarme a la docencia.

Así, siendo docente, ¿Imaginas “el final” de tu carrera periodistica?

Me imagino haciendo ambas cosas al mismo tiempo, me gustaría.

¿Has hecho realidad algún sueño?

He cumplido sueños, si. Formé un medio partidario, lo mantuve durante 4 años y sigue vigente. Me han llamado de ciertos programas radiales que no lo hubiera esperado. Fui invitada al Senado por una distinción del Futsal, o invitada de honor en los premios Alumni y mantenerme, pese al prejuicio de ser mujer, siendo periodista deportiva en un club tan difícil de llegar como Boca.

¿Cómo llegaste a Boca?

De caradura. Me acerqué un día, un chico que vio mis notas me pregunto si me animaba a cubrir futbol femenino. Me mandé y me dijeron “bueno”. Dos meses después, estaba como PRENSA oficial. Me hice conocer, lo importante es eso. Sin necesidad de recurrir a escándalos mediáticos o peleas.











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